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jueves, 27 de abril de 2017

La Gran Inauguración

Todo estaba preparado para la gran prueba. Después de años de trabajo y dedicación, al final estaba la Gran Ciudad Móvil terminada. En el puerto de Factoría se reunieron todos los curiosos y periodistas que pudieron caber, nadie se quería perder tan importante evento. Mientras tanto, en la cubierta de la nave se aglutinaban las más altas autoridades de Tierras Natales: regentes de todo tipo rodeados de ricos empresarios y políticos de distinta índole.

PostQuimeria imagen de la Gran Ciudad Móvil durante la inaguración
La Gran Ciudad Móvil antes de la inauguración.
Y arrancaron los motores de vapor.

Primero sonó un crujido, como si toda la ingente estructura se quejara por el esfuerzo de hacerse mover. Luego toda la cubierta vibró mientras las hélices empezaban a rotar cogiendo cada vez más velocidad. Las autoridades y la tripulación estaban en silencio dando todo el protagonismo al ruido de las hélices, y de pronto, con una sacudida, la bestia de la ingeniería empezó a volar. Los vítores y las exclamaciones de éxito saltaron al aire… para ahogarse rápidamente cuando la nave se escoró a la derecha sin ánimo de parar.

El capitán Durwam era un experto piloto de grandes aeronaves mercantes, claro que nunca había tenido una nave tan grande a su cargo (nadie de hecho lo había tenido jamás). La experiencia no evita los nervios, nunca lo hacían, lo que hacia la experiencia era aprender a controlarlos. Sin embargo, esta vez el temor se cruzó en su mente cuando la Gran Ciudad Móvil empezó a ladear a estribor. Maldita sea, pensó, si seguía así chocaría contra el puerto… ¡allí había miles de personas!. Volvió a revisar las lecturas, toda la maquinaria iba bien, ¿Qué estaba pasando?. Con un giro del timón intentó contrarrestar el movimiento y estabilizar la Gran Ciudad Móvil, sin mucho éxito.

La puerta se abrió de golpe y el ingeniero jefe Ringqvist gritó “¡Parad los motores de babor!”. Instintivamente, el capitán Durwam sabía que tenía razón. La orden se ejecutó y la nave volvió a bascular hacia su horizontal. La sacudida provocó que las autoridades de la cubierta dieran el mayor salto de su vida, pero aparte de moratones y algún hueso (o engranaje) roto, no hubo mucho más que lamentar.

El ingeniero jefe Ringqvist había percibido el problema antes de que la tragedia se culminara. Con las prisas de la inauguración se había cometido un error de bulto, las hélices no estaban simétricas. No hubo tiempo de hacer una revisión completa de la nave, simplemente se dio por hecho que un fallo tan garrafal no se iba a producir.


El incidente llenó los periódicos durante meses, la cuadrilla de gnomáticos encargados de construir esa parte fue vilipendiada por la opinión pública, un clan famoso por su buen hacer en la ciudad de Iris que difícilmente iban a superar esta crisis. Mientras, el ingeniero jefe Ringqvist y el capitán Durwan fueron condecorados por salvar el día. 

PostQuimeria Gran Ciudad Móvil tras los arreglos.
La Gran Ciudad Móvil tras arreglar la simetría de las hélices.

sábado, 22 de abril de 2017

Una vidriera

Afani Suurlam era un afamado espía psiónico dentro de los grupos más selectos de la política amanarantina. Medía un metro setenta, vestía una camisa oscura con un pantalón del mismo color y siempre llevaba una coleta sujetada por dos grandes agujas metálicas que adornaban su largo pelo negro.

Pues bien, Afani era un hombre tranquilo que disfrutaba de los pequeños placeres cuando no estaba de misión. Por eso se enfadó especialmente cuando ese asesino entró rompiendo la vidriera de su salón (le había costado algunos favores no muy honrosos conseguir que el prestigioso artista Arnos Delatte se la diseñara) esparciendo los cristales por toda la sala y apuntándole tan impúdicamente con un revolver. Harto de estos aficionados que prefieren el ruido al sigilo, Afani transmutó su revolver en un inútil palo de madera, el asesino (un tecnomante a juzgar por los pequeños engranajes que se le veían en el cuello), sorprendido, buscó entre sus ropajes una daga pero nunca llegó hasta ella. Afani usó sus poderes telepáticos y se metió en su mente, vio claramente la escena: el concejal Marteyn Steel del partido futurista le había contratado esta misma mañana. Afani soltó un suspiro y volvió a trastocar la mente del intruso, esta vez para borrar de su memoria su último día de vida. Cogió una pequeña bolsa y se cambió de traje. Alguien le iba a pagar la vidriera esta misma noche.

A las pocas horas Afani ya estaba en los exteriores del edificio en cuyo ático se encontraba la vivienda del señor Steel. Afani transmutó sus manos en dos enormes ganchos y empezó a escalar por la única pared donde no había ningún guardia cerca. La ventana daba a una pequeña biblioteca y desde allí se podría acceder al dormitorio donde resonaban los ronquidos del concejal. Afani cogió una cerilla y encendió una de las lámparas de aceite de la habitación. El señor Steel se movió, sorprendido y adormilado mientras intentaba formular una frase coherente.

-¿Eh? ¿Quién…?-

Lo siguiente que salió de su garganta fue grito cuando Afani uso su telequinesis para mandar las dos agujas de su coleta desde su pelo a las muñecas del señor Steel, crucificándole en su propia cama. Marteyn Steel, como buen futurista y tecnista era un tecnomante, uno de esos autómatas con cerebro y corazón orgánico, así que no sangró.

-Por favor, no me mate- suplicó el tecnomante.

-¿Cuál es la combinación de la caja fuerte?-

-¿Si te la doy me dejarás libre?-

-Si- Dijo Afani mirando a los ojos del concejal.

En un susurro Marteyn Steel reveló el código que guardaba su dinero… y sus secretos. Afani observó el interior de la caja, un pequeño tesoro y varias cartas y contratos de dudosa legalidad. Cogió solo lo necesario para comprar los servicios del afamado Arnos Delatte y dejó el resto, no quería que esto pareciera un robo. Volvió a la cama del crucificado. El señor Steel le miraba suplicante, esperando ser liberado, y lo fue pero de otro modo. Las dos agujas volaron hasta sus cuencas oculares y se hundieron hasta que el tecnomante dejó de patalear. Afani recuperó sus agujas y las guardó en su bolsillo.


Afani Suurlam era un hombre de palabra y ahora iba a tener una nueva vidriera.

viernes, 10 de marzo de 2017

La caída de la Gran Barrera

Hace muchos siglos, tanto que la historia ha borrado su recuerdo, dos grandes fuerzas se enfrentaron entre sí, la fuerza de la materia y la fuerza del espíritu. Esta gran guerra, luchada por criaturas desconocidas, desencadenó la Gran Ruptura y el aislamiento de las ahora conocidas como Tierras Natales.

Durante siglos las criaturas vivieron en las Tierras Natales, aisladas del exterior por la Gran Barrera, evolucionando en formas diferentes hasta dar las cuatro razas inteligentes: los psiónicos, los maestros, los gnomáticos y los tecnomantes. Las guerras se sucedieron entre ellas, hasta llegar a la cisma suprema donde las naciones de este mundo se unieron en uno y todo rastro de revolución fue borrado. En este momento de estabilidad, las cuatro razas se dedicaron al progreso, cada una aprendió una manera de controlar el mundo de su alrededor y manipularlo, y esto trajo prosperidad y sosiego.

Se descubrieron los explosivos, y con ellos se hicieron nuevas armas a distancia como arcabuces y pistolas. Los nuevos avances de ingeniería permitieron crear objetos a vapor y los golemnites de los gnomáticos hicieron posibles enormes maquinarias móviles. Mientras tanto, los psiónicos descubrían nuevas formas de cambiar la naturaleza y adecuar el entorno a su gusto. Y los maestros, conocedores del saber de esclavizar, se fueron aburguesando, dejando cualquier tarea tediosa a sus esclavos. Los tecnomantes nacieron como hijos de este desarrollo tecnológico.

Pero los recursos de Tierras Natales se agotan, ya no quedan minas que explotar, no hay más regiones que habitar y los anteriormente fértiles campos se marchitan por razones inexplicables. Tierras Natales está en crisis.

Un día, sin explicación, sin razón, la Gran Barrera desapareció. Tierras Natales volvía a estar comunicada con el resto del mundo. Ahora que la Gran Barrera ha caído, las cuatro razas inteligentes han hecho un pacto, construirán juntos una enorme ciudad móvil, que pueda surcar los mares hasta las nuevas tierras, y descubrirán juntos lo que ha estado detrás de la Gran Barrera durante tantos siglos. 

jueves, 9 de marzo de 2017

Pero... ¿Que es PostQuimeria?

PostQuimeria es un juego de rol ambientado en un mundo steampunk fantástico, habitado por razas fantásticas que han desarrollado poderes y habilidades únicas que les permiten manipular las máquinas y su entorno. Pero esos poderes son muy difíciles de controlar y no siempre se obtiene el efecto esperado.

En este juego los personajes interpretaran a un explorador, a un pionero que debe recorrer y descubrir nuevas tierras vírgenes desde su zeppelin o su bípodo a vapor.

Como cualquier mundo salvaje, PostQuimeria está lleno de peligros y la violencia es inevitable. PostQuimeria usa un nuevo sistema donde la resolución de las tiradas se consulta en una tabla de 20 resultados posibles.

Este sistema permite narrar situaciones sangrientas y eventos normales en combates como mutilaciones, contusiones y desangramientos de manera natural simplemente como un resultado de la acción. Olvídate de sistemas donde las heridas son solo un número, aquí cada una dolerá y provocará un efecto negativo.